Familia: Tolerancia cero a las sujeciones físicas o químicas

Las sujeciones físicas y/o químicas atentan contra el derecho fundamental a la libertad, pero además pueden atentar contra la salud física y /o psicológica de la persona con la que se utilizan.

Existen evidencias de que las sujeciones por lo general tienen consecuencias negativas y poco o ningún beneficio, ¿por qué se siguen utilizando? y ¿por qué alguien puede aceptar que se utilicen con su familiar? Probablemente porque falta información. Con esta entrada pretendo abordar esa cuestión para aportar algunos datos a los familiares que puedan encontrarse desorientados al respecto.

Empecemos por definir lo que se considera sujeción física y sujeción química,  la primera se refiere a cualquier pauta que limite la libertad de movimiento, la actividad física o el acceso a cualquier parte del cuerpo, y del que la propia persona no puede liberarse con facilidad, la segunda consiste en utilizar medicamentos para manejar o controlar una conducta molesta o arriesgada.

Algunas de las consecuencias bien documentadas producidas por las sujeciones físicas cuando son aplicadas de manera rutinaria pueden ser físicas: úlceras por presión, infecciones, incontinencias (urinaria y fecal), disminución del apetito, estreñimiento, pérdida del tono muscular, atrofia y debilidad, o pueden ser psicológicas, la sujeción puede producir: ansiedad, miedo/pánico, vergüenza, ira, agresividad, depresión, aislamiento social, retiro/apatía, disminución de la autoestima.

En cuanto a las consecuencias conocidas producidas por el uso de fármacos psicotrópicos tranquilizantes en personas mayores son: Delirium/alteración del pensamiento. Deterioro de la función cognitiva. Deterioro de la comunicación. Depresión. Deterioro funcional físico. Mayor probabilidad de ser objeto del uso de sujeciones físicas. Movimientos físicos de repetición y rigideces. Riesgo de caídas. Problemas de equilibrio. Hipotensión.  Mareo/vértigo.  Marcha inestable. Deshidratación. Estreñimiento extremo crónico. Retención de orina.

A la hora de valorar si se trata de un uso más o menos racional se deben tener en cuenta las circunstancias bajo las cuales se dan las sujeciones. Una de las circunstancias a la que sería muy conveniente prestar atención es a si las sujeciones son empleadas de forma limitada y poco restrictiva o de forma sistemática y sin reservas. También es importante conocer si lo que motiva su uso es la necesidad del mayor o enfermo, o se está utilizando por la conveniencia de quien las impone o de un tercero.

En caso de que se vayan a utilizar con tu familiar deberían explicarte para qué. Suele afirmarse que se usan para evitar accidentes a las personas con riesgo de caerse, extraviarse o acceder a algunos lugares u objetos peligrosos, o que se utilizan porque el paciente tiene una conducta  alterada que puede perjudicar a terceros.

Pero es imprescindible informar amplia y adecuadamente a los familiares cuando se toman este tipo de medidas y debe pedirse su consentimiento, se debe especificar: qué problema se quiere tratar con la sujeción, cuál es el tiempo previsto de uso de esa sujeción y la fecha aproximada de suspensión de la misma, qué tipo de sujeción y formas, qué alternativas se han probado y  cual es el resultado esperado, así como  que efectos negativos puede tener el uso de la sujeción.

Es muy importante que tanto los profesionales como los usuarios sepamos que existen alternativas, que muchos de los problemas de conducta de las personas con enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia son benignos, reactivos, evitables y fácilmente modificables por profesionales formados que conozcan bien al enfermo. Que en ambientes bien diseñados y organizados se dan escasos conflictos y los usuarios o residentes están más tranquilos. Y cuando no quede más remedio que aplicar medidas de sujeción física y/o química, la medida aplicada debería ser lo menos restrictiva posible y durante el menor tiempo posible.

Además la persona sometida a sujeción física debe ser vigilada frecuentemente para evitar la aparición de las complicaciones previsibles, observando su estado de ánimo, posturas que puedan ser perjudiciales (torsiones, etc.), posibilidad de compresión de algún miembro, aparición de rigideces musculares, temperatura de manos y pies, necesidad de ir al baño u otras necesidades. Debería además recibir cuidados específicos como cambios posturales para evitar las úlceras por presión, friegas en las zonas de apoyo, intervención de fisioterapeuta para evitar rigideces y atrofia muscular, ser atendido socialmente cada poco tiempo (que se le hable o se le lea algo, por ejemplo), llevarle al baño o cambiarle periódicamente, hacerle caminar cada media hora o cada hora, facilitar entretenimiento y evitar el aislamiento, y retirar en cuanto sea posible la sujeción.

Teniendo en cuenta la actitud de los profesionales es fundamental que los familiares dejen claro a los responsables y a los empleados de los centros que prefieren que no se usen las sujeciones y que quieren asumir ciertos riesgos controlados y otros problemas no demasiado graves. En definitiva deben dejar claro que no plantearán demandas en caso de caídas u otros incidentes salvo que se ponga en evidencia una negligencia clara por parte del centro o sus trabajadores, como saber que existen riesgos identificables y no haber hecho nada para evitarlos. Debemos confiar especialmente en los profesionales que nos dicen que las sujeciones pueden ser un problema para el enfermo, pues se están basando en sólidas evidencias científicas, además de en su propia experiencia. Apueste por centros que se preocupan por conservar a los buenos profesionales de atención directa, así como por mantenerlos con los mismos residentes, lo que favorece que los conozcan bien.

Si se le informa bien, podrá comprobar si se están usando las sujeciones con fines disciplinarios, por comodidad y conveniencia o por ignorancia del personal, etc., o si se trata de un uso imprescindible y controlado.

Para profundizar en el tema recomiendo el siguiente documento: “Guía para personas mayores y familiares”. Uso de sujeciones físicas y químicas con personas mayores y enfermos de Alzheimer. Fundación Iberdrola y Ceoma

http://ceoma.org/wp-content/uploads/2017/06/10-guia_para_personas_mayores.pdf

 

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