Motivación

Sin motivación no nos movemos .

La motivación proporciona al organismo la energía necesaria para la acción: la motivación hace que yo salga en el helado invierno a las ocho de la tarde a mi clase de yoga, porque la disfruto, porque sé que me beneficia psicológica y físicamente, y porque la pago

La motivación condiciona nuestra conducta para que vayamos a buscar aquello que nos motiva: la motivación me hace salir esa noche de invierno y caminar 20 minutos hasta llegar a la clase mencionada

Los Psicólogos -como otros muchos profesionales: maestros, terapeutas, médicos, entrenadores, …- lo tenemos clarísimo, si una persona está motivada va a conseguir acercarse a aquello que pretende, si no lo está … habrá que buscar estrategias para motivarle.

En el primer caso la cosa resulta prometedora y el trabajo sencillo

  • La persona que acude sin faltar al centro de día porque pretende mantener sus capacidades lo mejor posible y durante el periodo más largo
  • La persona que hace todo aquello que se le propone en las intervenciones porque le encanta lo contenta/o que se pone la/el terapeuta
  • La persona que realiza todas las actividades propuestas porque le gusta ser la primera en su grupo
  • La persona que acude al centro de día porque le gusta estar activo y tener amigos
  • La que lo hace porque se ha enamorado

De todos modos es importante cuidar esa motivación: si las actividades son aburridas y no tienen interés, si los terapeutas no son reforzantes, si la persona no consigue el éxito que buscaba, si no hace nada o si las personas que le rodean no pueden ser amigos, habremos dejado marchar una gran oportunidad, y esas cosas pasan, hay que estar atentos para subsanarlas. Sin motivación no nos movemos.

Pero cuando la persona no está motivada entonces estamos ante un desafío

  • No quiere hacer cosas
  • No quiere asistir al centro de día
  • No participa en las actividades
  • No se relaciona
  • No disfruta

Es entonces cuando el terapeuta, el cuidador o el familiar necesitan encontrar soluciones

Es interesante rastrear en los intereses que la persona tenía: la música, la literatura, las matemáticas, el deporte, el juego, las relaciones sociales, el campo o la costura por poner algún ejemplo

Es interesante también buscar nuevos intereses: es sorprendente ver que personas sin muchos intereses se encuentran muy motivadas cuando pueden ayudar a otras, que alguien que era bastante indiferente hacia la música o hacia los animales comienza a interesarse por ellos o que alguien comienza a practicar algo que nunca había practicado: tai chi, jugar al dominó, coser…

Y es importante darse cuenta de que hay motivadores que sirven para una gran parte de nosotros: las relaciones positivas con otras personas, el refuerzo que supone lograr algo, el refuerzo externo (que otros valoren positivamente lo que hemos hecho), la risa, la música, los animales y los niños (incluso para gente que ha sido indiferente a ellos toda la vida), el cariño sincero.

También es importante ser consciente de los desmotivadores: aburrirse, tener relaciones negativas con otras personas, no confiar en que podemos lograr lo que pretendemos, que los demás nos valoren negativamente, el ruido, las emociones negativas.

Para terminar, y dado que el objetivo de esta página es compartir conocimiento especialmente con quienes tienen deterioro cognitivo o quienes trabajan con ellos, insisto en recordar que cuando proponemos actividades, éstas han de ser atractivas para la persona que va a realizarlas, y que en particular la persona con deterioro puede necesitar ayuda para iniciar, continuar y finalizar una actividad, de cara a recibir información sobre qué ha de hacer, cómo lo está haciendo y cómo y cuando lo termina. Muchas veces los familiares me dicen “es que le pongo actividades y no las hace”, tal vez sea que ha llegado al momento en que para hacer necesita acompañamiento en el sentido que acabo de mencionar.

¡¡Suerte y motivación!!

 

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