Memoria: ¿Tengo dificultades de memoria?

Muchas personas me preguntan por sus dificultades de memoria que en realidad a veces no son tanto dificultades de memoria como de atención/concentración.

Tal vez comprendiendo algo sobre el funcionamiento de la memoria podríamos entender qué es lo que nos está pasando si es qué nos está pasando algo realmente.

Para memorizar, para recordar, algo que hemos leído, una película que hemos visto, algo que tenemos que comprar, algo que nos han contado, una persona que hemos conocido, algo que necesitamos hacer, etcétera tenemos que pasar por tres fases: codificación o procesamiento de la información, almacenamiento y recuperación.

Vamos con la primera, la codificación o procesamiento de la información: somos limitados, es decir que no podemos procesar toda la información que recibimos, que seleccionamos algunos datos frente a otros, que no a todo le prestamos la misma atención, que muchas cosas las hacemos de modo automático (coger las llaves, apagar el fuego, vestirnos, cerrar el coche, ir al trabajo…), muchas cosas se nos olvidan porque las hemos procesado superficialmente o las hemos olvidado inmediatamente después de procesarlas, a veces porque estamos atentos a demasiadas cosas, a veces porque estamos desatentos o hemos actuado de forma automática. Si detectamos que esto nos sucede en exceso, deberíamos buscar soluciones, si queremos intentarlo por nosotros mismos puede bastar con obligarnos a prestar más atención, estimular nuestra concentración obligándonos a hacer algo que la exija como por ejemplo estudiar algo o al menos leer pero no de modo superficial (todo lo contrario del whatsapp o las redes sociales que nos hacen procesar deprisa y sin mucha atención). Si detectamos que por nosotros mismos no conseguimos modificar esta situación es un buen momento para consultar con un profesional de la Neuropsicología o un Terapeuta Ocupacional o Psicólogo con experiencia en Estimulación Cognitiva.

En cuanto a la segunda, si procesamos la información con atención y además queremos almacenarla, existen varias estrategias muy conocidas que nos ayudan a hacerlo: repetir lo que queremos recordar, organizarlo mentalmente o por escrito, ayudarnos con dispositivos externos (sean las agendas, notas de móvil o post-its, etcétera), y aunque esto implica almacenar externamente lo que queremos recordar, al hacerlo también ayudamos al almacenamiento interno, es como cuando algunos alumnos dicen que “haciendo las chuletas aprendieron la materia”. Hay otras estrategias que se aplican dependiendo del tipo de información que no queramos olvidar, y de nuevo puede sernos útil disponer del asesoramiento de un profesional que trabaje sobre el aprendizaje.

Y por último está la recuperación, todos hemos experimentado el olvido de lo que no hemos olvidado: sabemos el nombre de esa persona, sabemos que hay que comprar leche, sabemos de que trata ese libro, sabemos que hemos ido a la cocina para algo… pero no recordamos qué. También existen estrategias que ayudan a recuperar la información almacenada: por ejemplo si queremos recordar todo lo que hay que comprar, categorizamos las cosas en fruta, carnes, limpieza, panes…, si queremos recordar el nombre de una persona lo asociamos a otra que se llama parecido, podemos utilizar claves o pistas para recuperar la información del tipo de asociar una clave a una fecha por ejemplo.

Para terminar, recomiendo de nuevo la meditación ya que opino que puede ayudar a las personas a vivir con una atención más plena, por tanto a concentrarse mejor y aprender y recordar más y con mayor facilidad.

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